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OPINIÓN AUTORIZADA
Y de pronto el mundo se convirtio en cuevas y tumbas de los anacoretas modernos
Anacoretas ("anachoréo, me retiro); también ermitaños (èremitai, moradores del desierto; Latín, eremitæ). En la terminología cristiana, el término designa a aquellos hombres que han intentado triunfar sobre los dos enemigos inevitables de la salvación humana, la carne y el diablo, al privarles de la ayuda de su aliado, el mundo.


El impulso natural de todas las almas fervorosas de alejarse temporal o definitivamente del tumulto de la vida social fue sancionado por los ejemplos y enseñanzas de la Escritura.

San Juan Bautista en el desierto y Nuestro Señor, al retirarse de vez en cuando a la soledad, fueron ejemplos que indujeron a una multitud de hombres santos a imitarlos.

Puesto que estos hombres despreciaron y evitaron el mundo, no puede sorprendernos que el mundo les replicara con su correspondiente menosprecio.

El mundo es un tirano arrogante y absolutamente egoísta; mezquino en su gratitud hacia esas almas sublimes, cuyas vidas están completamente dedicadas a su mejoramiento sin tener en cuenta su alabanza o censura.

Persigue como rebeldes y ridiculiza como tontos a aquéllos que se sacuden de su yugo y esparcen a los vientos sus riquezas, honores y placeres.Ahora el desierto son las calles vacías, las playas deshabitadas, las carreteras desnudas, los cines clausurados, los estadios muertos, las estaciones y aeropuertos paralizados en todo el mundo.

Debido a estas gotitas que continen un virus minusculo amalgama de acido ribonucleico,que el hombre los debe buscar para que en el sean letales,más de mil millones de personas están ocultos en sus propias cuevas para evadirse de la contaminación y de la muerte,hoy el mudo es una cantidad de columnas de Simón el Estilita.

Cada una de nuestras casas, el hall, el pasilllo, las habitaciones, el comedor y los cuartos de baño se han convertido en refugios de anacoretas confinados a la fuerza, que obtienen su alimento a través de envios a domicilio, una versión moderna de la cuerda con que Simón elevaba el capacho lleno de víveres o del cuervo que les llevaba una torta en el pico a San Antonio Abad.

Seguramente de una foto tomada desde un satile, se verían más de mil millones de columnas desde donde los nuevos anacoretas predican, tocan variados instrumentos, cantan, ríen, lloran, claman a Dios, maldicen su suerte, esperan la salvación. me pregunto algunos de estos anacoretas ha renunciado a la vanidad,cada uno reclama sus minutos de gloria,cosas divertidas que hacer cuando esto acabe,seguramente cuando esto acabe podra cumplir dos o tres de esas cosas,caeran en que aquellas ambiciones no le pertenecían , eran patrimonio de una persona sometida a un estado de excepción que buscaba evadirse imaginándose un personaje que no era ,se dara cuenta que había perdido la oportunidad de hacer la lista correcta, rebajando las expectativas, para trabajar las emociones que necesitaba y así poder esquivar las posibles frustraciones,el reto hoy es trabajar y consolidar esta forma de empatía social que nos marca un aprendizaje básico en tiempos de coronavirus.

La respuesta a cómo superar esta crisis ,no está en consolarnos con el “Ya saldremos de esta”; no está, ni siquiera, en pintarse la cara como para ir a la guerra. La realidad no va a cambiar porque nos enojemos con ella.

La respuesta está en darnos una pausa para saber encontrarnos, para aprender a resistir sin dejarnos arrastrar por el miedo, para saber apreciar mejor lo que antes tuvimos y despreciabamos,para potenciar nuestros lazos y afectos con lo que todavía tenemos,que se exprezan en la solidaridad ciudadanía, el compromiso con las causas sociales, con la cooperación, con el activismo y emprendimiento social,“Quitarnos el miedo y tener el coraje de cambiar cosas que creemos que deben cambiar ,es algo que está en nuestras manos y debemos hacer.

Jose Miguel Bonet desde Mburucuya
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