Con Ginóbili inspirado, Argentina ganó y se aseguró el segundo puesto en su grupo
Fue victoria por 97-82 ante Irán, por la cuarta fecha del básquetbol olímpico en Beijing. El bahiense fue la gran figura con 32 puntos. También hubo victorias de Australia (95-80 a Rusia) y Lituania (86-73 a Croacia). El lunes, a las 11.15, el equipo de Hernández cerrará su participación en la primera fase ante Rusia, ya eliminado.
Sin posibilidades de alcanzar el primer puesto del Grupo A debido al triunfo de Lituania, la Selección afrontaba su partido ante Irán, el equipo más débil de la zona, en busca de una victoria para apoderarse del segundo lugar y, de esa manera, esquivar al Dream Team y España en el cruce de cuartos de final. Y en la previa, los jugadores argentinos se encargaron en reiterar que, pese a la clara supremacía, no subestimaban al conjunto asiático. "Se merecen todo nuestro respeto", dijo Scola.
Entonces, con mucha seriedad arrancó Argentina. Ginóbili tomó la posta y tuvo un primer cuarto inspirado. 10 puntos, 2 rebotes y 1 asistencia fueron parte del repertorio del bahiense en esos diez minutos iniciales. La Selección, sin embargo, sufrió y mucho con la tremenda efectividad en triples de Irán, que se mantuvo siempre cerca con la precisión de Afagh (2/2) y Zandi (1/1). Pero un robo y un doble de Manu en el cierre del parcial le permitió al equipo de Hernández sacar una luz de cinco (19-14).
La rotación era una de las asignaturas pendientes que tenía Sergio Hernández para este partido. Si el entrenador esperaba que Argentina sacara una buena diferencia para empezar a realizar variantes, Afagh se encargó de arruinarle su estrategia. Porque los cinco titulares estuvieron en cancha todo el cuarto inicial y, cuando el Oveja metió mano, el escolta asiático castigó desde afuera de los 6.25 y mantuvo a Irán al acecho. Esta efectividad, sumada a que la Selección se durmió y bajó su intensidad, le impidieron al campeón olímpico cortarse.
Si Manu había sido el líder en la primera parte, Scola sacó la cara en el segundo y entonces disimuló la falta de Ginóbili. Prigioni fue de menor a mayor y levantó su aporte en ataque. Pero Ehadadi (21 puntos -7/15 en dobles- en los 40 minutos de partido) se adueñó de la pintura y lastimó con dos volcadas seguidas que obligaron al técnico argentino a pedir minuto para intentar frenar la reacción iraní. 42-33 arriba se fue al descanso largo Argentina, resultado parejo, es cierto, pero no para preocuparse. Es que daba la sensación que en cuanto subiera su intensidad defensiva, la ventaja sería otra.
Ginóbili reapareció en el tercer cuarto y entonces la historia se le simplificó a la Selección. En una ráfaga, el bahiense aportó 4 triples (en cuatro intentos) y un doble que sirvieron para que el equipo terminara de tomar aire y Hernández se decidiera a disponer el ingreso de los doce jugadores.
El triunfo (97-82) no corrió peligró, pese a que Argentina no pudo repetir lo hecho frente a Croacia. Si el objetivo, además de ganar, era cuidar a los titulares, entonces se le puede dar un aprobado al equipo de Hernández. Faltó la brillantez que sobró con Croacia y la defensa no fue la misma. Pero hubo espacio para que Porta, Juan Gutiérrez y Paolo Quinteros superen la barrera de los diez minutos en cancha, que Oberto apenas juegue 13:27 y que Ginóbili confirme que está afiladísimo y se despida con 32 puntos, 4 asistencias, 3 rebotes, un robo y una efectividad envidiable: 6/8 en dobles, 4/6 en triples y 8/9 en libres.
El lunes a las 11.15 el rival será Rusia, ya eliminado. Pero seguramente la cabeza del equipo estará puesta en lo que se viene: Grecia aparece otra vez en el camino, como sucedió en Atenas. Y si el Dream Team le quita el primer puesto del Grupo B a España, el eventual obstáculo en semis, también como hace cuatro años. Coincidencia aparte, la ilusión de volver a colgarse el oro está más viva que nunca.
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