RENACER MILLONARIO
River es un Ogro
oGRO fABIANNI
No juega bien, pero gana y está puntero. Banfield lo tuvo a maltraer y Ojeda fue la figura. Pero Fabbiani entró y le sirvió el segundo gol a Falcao.
Ese "ooooole/ooooole/ooooole" desde los cuatro costados, ya con la certeza de la victoria de River, fue más una expresión de deseos que una consecuencia del juego. No había razones, más allá del entusiasmo natural de la victoria, para tal osadía. Sin embargo, ese grito resultó también un síntoma: después de un semestre desencantador y de un verano traumático, River se abraza a buenos resultados y, a partir de esa sensación nueva, comienza a construir confianza. La victoria de ayer, ese 2-0 exagerado ante Banfield, no fue una más. Tuvo un valor simbólico relevante: se trata del primer éxito como local después de 189 días, desde aquel 2-0 ante Central en agosto del año pasado. No es poco: este River de Gorosito consiguió, en 90 minutos arduos, romper una maldición impropia de su historia. Y, de paso, volvió a la punta y se convirtió en el único de los cinco más grandes en ese lote de arriba, con ocho equipos separados por un punto.
Pero hay otras verdades, más allá de la alegría de un domingo feliz en el Monumental. No jugó bien River. No tuvo juego asociado, más allá de un par de combinaciones en el segundo tiempo, ya con la influencia de Cristian Fabbiani dentro del campo de juego. No estuvo el Diego Buonanotte deslumbrante de los tiempos del último River campeón. No fueron soluciones ofensivas frecuentes ni la velocidad de Mauro Rosales ni la presencia de Radamel Falcao. Sin sus nombres más capaces en su mejor versión, River padeció el partido hasta faltando siete minutos para que terminara. No fue brillante lo de Banfield, pero le alcanzó para exhibirse con más juego que su rival. El equipo de Jorge Burruchaga tuvo un comienzo para el aplauso. Con las gambetas de Nicolás Bertolo y con la precisión de Walter Erviti se las ingeniaba primero para tener la pelota y luego para llegar. Tuvo seis llegadas claras en un partido en el que se quedó con la sensación de que se podría haber llevado otro resultado. Pero para eso tendría que haber sido más contundente o no tendría que haber tenido enfrente al impecable Juan Marcelo Ojeda, la inobjetable figura de la cancha.
Que el arquero de River haya sido el mejor habla también del partido: al equipo de Gorosito, más que sus figuras esperadas, lo sostuvo el mismo arquero sobre el que se había dicho que le faltaba altura y le sobraban kilos. Es más: su mejor atajada, un mano a mano contra Bertolo, a los 2 minutos, pudo haber cambiado el partido desde el comienzo.Esta vez el ingreso de Fabbiani no resultó un hito en el partido. Sin embargo, el Ogro --quizá el suplente más aplaudido de la historia-- tuvo dos toques que le bastaron para justificar tantos aplausos y tantas caretas de Shrek. Con uno, permitió la única maniobra desequilibrante de Buonanotte; con el otro, dejó a Falcao solo ante el segundo gol. La otra diferencia, la primera, River la había marcado en el primer tiempo con un recurso que está vinculado a buenos recuerdos no tan lejanos: en los días dulces de Simeone, la pegada de Matías Abelairas era una garantía. Servía para sacar al equipo de situaciones complejas. Ayer, esa misma zurda abrió el camino de la victoria. Y todos saben cuál fue el desenlace de aquella historia del Clausura...
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