Deportes
COMPLICÓ SUS CHANCES EN LA COPA LIBERTADORES
River no pudo con Nacional
Igualó 0-0 en el Monumental y sigue 3° en el grupo 3, donde los uruguayos son líderes con 10 puntos. Antes, el Nacional paraguayo y San Martín igualaron 1-1

River sigue dependiendo de sí mismo en la Copa pero a no festejar, a no alegrarse y, mucho menos, a no cantar victoria. Es que, con este River que de triunfos coperos conoce poquito y nada, no se sabe si eso es bueno o malo. Con el 0 a 0 ante Nacional de Montevideo quedó a 6 puntos de los uruguayos y a 3 del segundo, San Martín de Perú. Y con el fixture que le queda (Nacional de Paraguay allá y los peruanos acá, en Núñez), definitivamente nadie podría afirmar si esta dependencia de sus propias fuerzas es una buena o una mala noticia.

River sabía que tenía que ganar. Lo que desconocía era cómo... Una vez más, entonces, ayer no le encontraba la vuelta ni a Nacional ni al partido. La gente que fue a acompañar y terminó silbando se dio cuenta enseguida: premonitoriamente, a los 4 minutos ya pidió huevo y más huevo.

Discusión de nunca acabar, lo que no aparecía no eran los huevos sino el juego. River, frente a un Nacional ordenado y que recién se terminó de convencer al final que lo podía ganar, debía jugar bien para atrapar de a tres puntos. Y no jugó bien, eso fue evidente.

Gallardo era el único que parecía tenerlo en claro. Con el cerebro lúcido inoxidable pero las piernas más desgastadas, el Muñeco era "el" camino. Sus laderos, Barrado y Sambueza, estaban demasiado eléctricos y no le ofrecían buena compañía a la hora de armar.

Y Gallardo, solito y solo, se inspiró allá por los 22. Se desmarcó por primera vez de ese doble 5 que lo tenía cortito (Oscar Morales y Arismendi) y le metió un pase magistral a Falcao. Lo que siguió a esa habilitación fue de no creer: el arquero Muñoz tapó el disparo del colombiano, el travesaño le dijo no a Fabbiani y entre Fede Domínguez y el resto de la defensa les ahogaron el grito de gol a Barrado y a Falcao. Parecía una kermesse: cuatro tiros por ningún gol...

El partido se fue haciendo bien copero y a River le costaba llegar. Este Fabbiani, que declaró que Nacional no existía, se topaba con la existencia implacable de Mauricio Victorino, justamente, sobrino de Waldemar Victorino, autor del gol del triunfo en la Intercontinental del 80. Y a Falcao, para colmo, se lo veía demasiado confundido.

Nacional, sin tenerle miedo pero tampoco sin faltarle el respeto, empezó a hacer algún que otro negociado: se tiraban al piso, hacían tiempo y, con el Cacique Medina como cabecilla, iban a cuanto roce se originaba.

Pero claro que, cuando podían, atacaban. Fede Domínguez tuvo una nítida pero se la mandó al corner Barbosa. Además de intentar manejar la pelota, con el zurdito Lodeiro como abanderado y Domínguez como coequiper, los uruguayos también intentaban escalar por izquierda. Se les asociaba un viejo conocido: Matute Morales.

River tuvo un par de reacciones en el segundo tiempo. Primero, cuando los de Nacional cantaban contra Peñarol como Panchos por su casa, la gente de River reaccionó y eso despertó al equipo. Que con Rosales por Villagra y con Gallardo más sobre la izquierda, mejoró: lo tuvo Barrado, Muñoz sacó al corner un cabezazo de Falcao y Gallardo la reventó contra el travesaño. Jugado por jugado, y con cuatro delanteros, River se descuidó atrás y Lodeiro, en tres oportunidades, casi da el batacazo.

Así como pudo ganarlo, en ese angustiante y desordenado final, River hasta pudo perderlo. Lo salvó Barbosa. ¿Lo salvará ahora el hecho de depender de sí mismo?
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