Politica
ALERTAN A AUTOMOVILISTAS
Con un inhibidor de alarma, robaron millonaria suma a una familia
El hecho sucedió la semana pasada en una estación de servicio que se encuentra en la zona denominada como Cuatro Bocas, en el acceso a Saladas. Personas oriundas de Santa Lucía regresaban de realizar una transacción comercial, pararon en el lugar a comer y allí delincuentes utilizaron sofisticado equipo para robar.



José González, periodista de Santa Lucía, comentó que el incidente se registró a mitad de la semana pasada, en la Estación de Servicio que se encuentra en la zona de Cuatro Bocas en Saladas. Un abogado santaluceño y su esposa docente regresaban de realizar una transacción comercial y pararon a comer en el lugar.

En un audio, la mujer comentaba que al llegar al sitio, bajaron, colocaron la alarma y ella dejó su cartera “por tranquilidad” en el vehículo. Sin embargo, sospechan que delincuentes que estaban en la zona habrían desactivado la alarma con un dispositivo de inhibición y concretaron el robo.

González comentó que otro vehículo cuyo propietario sería de Saladas también sufrió el robo pero ambos casos no están confirmados porque ni los santaluceños ni los “locales” realizaron denuncias en la Policía. Los delincuentes se llevaron una suma que ronda el millón de pesos.

Cómo funciona


A medida que mejoran las medidas de seguridad, los malvivientes incrementan sus capacidades para burlarlas y continuar el ciclo delictivo. La utilización de los inhibidores de la señal de los cierres centralizados, para ingresar a los vehículos y robar las pertenencias que la víctima dejó en el interior, se popularizó en Capital Federal y provincia de Buenos Aires.

La tecnología que utilizan los malvivientes es muy barata y fácil de obtener. Se puede comprar por Internet. Sin embargo, la metodología delictiva recién llegó a nuestra región en los últimos meses. La clave para evitar este tipo de robo es una sola: verificar que la puerta haya quedado efectivamente cerrada y no confiar a la distancia.

Lo que sucede es que, en realidad, los dueños de los automóviles nunca cierran sus vehículos. Aunque aprietan el botón, no accionan la alarma ni el cierre centralizado. Los delincuentes esperan cerca. Al observar que el dueño de un automóvil baja y acciona la activación remota, utilizan un dispositivo que genera un ruido electrónico que interfiere la conexión del cierre centralizado y la llave, lo que inhibe la señal.

Generalmente, los blancos suelen estar en shoppings, estacionamientos de supermercados y avenidas donde a veces el sonido o la confirmación del cierre es imperceptible.
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