Chimentos
CHARLAS DE CAFÉ: Daniel Collinet
Gustavo Altamirano, el periodista y animador que se atreve a ir por más
Un saladeño gentil, bonachón. Un buen día pateó el tablero, dejó el destino escrito en su tierra y se presentó para ser movilero con Natalio Aides como referente. Hoy es jefe de contenidos en radio Sudamericana.



Las casualidades existen. Y la suerte también, pero hay que saber aprovecharlas. También buscarlas. Porque las cosas no se van a dar si uno no le pone un poco de empeño, esfuerzo y dedicación. Pienso en esto después de haber escuchado, durante más de una linda, agradable e inspiradora hora, a un tipo que, desde la sencillez y la propia creencia, alcanza metas, sin desconocer lo bueno que hay en cada logro.

Para entender de lo que hablo deberíamos viajar en el tiempo: unos quince años atrás y ubicarnos en la mente de un tal Natalio Aides, por entonces el pope de la radiofonía, en su radio, recibiendo a un aspirante a movilero al que le preguntó qué quería ser y este le dijo que quería ser un poco ese Natalio que tenía enfrente. Después, la historia lo ubicaría justo ahí.

Cuando Natalio Aides falleció, no fueron pocos los que pensaron que, con él, se iría Sudamericana. Sin embargo,
nos mantuvimos y crecimos

GUSTAVO ALTAMIRANO
-PERIODISTA -

El fulano al que acabo de escuchar es ese mismo entrevistado por Aides: Gustavo Marcelino Altamirano. Un saladeño gentil, bonachón, que un buen día pateó el tablero y dejó el destino escrito en su tierra y fue por más.

“Nací en Saladas y ahí me crié, en una familia que hoy sería ensamblada, si se quiere. Con un papá camionero, una mamá que era ama de casa. Una familia sencilla, más bien humilde, en la que había, pero no sobraba. Mis padres y buena parte de los que conforman mi familia ni siquiera pudieron completar sus estudios. Yo tenía un tío que trabajaba en la radio y esa radio estaba bastante presente en casa. A los 15 años, tuve mi primera experiencia radial. Después vinieron las fiestas, las animaciones, las conducciones, locuciones. Las cosas se fueron dando”, cuenta.

Así como lo describe Gustavo, parece simple o historia conocida. Pero hay detrás de sus palabras un tipo que valora el esfuerzo y se enorgullece por cada paso. Hay también buena parte de una vida dedicada a algo que lo fue enamorando y por lo que luchó.

“Al terminar el secundario, le dije a mi viejo que quería estudiar en Corrientes. Me dijo que no, porque él no iba a poder ayudarme y si lo hacía, tendría que volver al poco tiempo. Por esas cosas del destino quizás, aparecieron unos primos que estaban en Corrientes estudiando. Me invitaron a ir a vivir con ellos, a una pensión que estaba en una antigua casona por calle Perú, frente a la plaza Libertad. Y allí fui. Compartíamos baño, pocos ambientes y los tres estábamos en una pieza. Yo dormía en un colchón, en el piso”, recuerda.

El desafío de crecer
Gustavo Altamirano es periodista. Y desde hace tres años es el jefe de contenidos de radio Sudamericana, un enorme desafío al que le pone toda la energía necesaria porque entiende que la comunicación cambió y que hay que hallar nuevos caminos y nuevas formas, de manera permanente, para mantener oyentes que ahora también son televidentes y lectores, al tiempo que se capturan nuevos públicos.

“Cuando Natalio Aides falleció, no fueron pocos los que pensaron que, con él, se iría Sudamericana. Muchos incluso creo que lo habrán deseado. Sin embargo, lejos de haber desaparecido, nos mantuvimos y crecimos. Apostamos a nuevos desafíos. Me siento parte de esa gesta maravillosa, en la que cada uno colaboró, no solo para que la radio no desaparezca, sino más bien para que crezca la marca. Hoy, estamos en un proceso de convergencia entre lo que hacemos, lo que producimos y lo que somos. No solo se trata de mejorar la parte técnica; es fundamental la mejora humana, la búsqueda de nuevos objetivos, modificando el estándar de calidad”.

Alta nota
Altamirano es exigente con lo que hace y con su entorno. Es inquieto y, después de mucho camino recorrido, se anima a ir por marcas personales, de las que espera no tanto aplauso; parece alcanzarle con que su espíritu de búsqueda se sienta en verdad cómodo ante lo nuevo.

“Acabo de estrenar Alta nota, que es un programa pensado en no abandonar al periodista que soy. En reencontrarme con él. Mi día a día se nutre de horas de radio, la gestión desde el cargo de director de contenidos de la radio, la docencia (en la universidad) y todo esto me llevó a estar, además de ocupado, relativamente instalado en una rutina. Alta nota es, para mí, una forma de generarme incomodidad y, de paso, transmitirle esa incomodidad a los que me rodean. Es un producto mío que busca conectar con la esencia del periodista. Es intentar volcar en no más de quince o veinte minutos, un material de esos que no siempre se ven o se escuchan”.

Gustavo y su Alta nota acaban de ver la luz en la radio y la tele del mismo grupo empresarial para el que trabaja, el fin de semana que pasó. Y si bien se siente feliz por el estreno no proyecta todo sobre él. Es que la vida le fue mostrando que las cosas no son para siempre y que si mañana falta, algo se le va a ocurrir para seguir avanzando.

“El desafío no siempre es el mismo. Uno debe buscar salir de su zona de confort e ir por nuevos objetivos. Y hoy ese algo más es este programa, que está hecho a pulmón y sin ninguna ayuda ni respaldo económico. Un programa que me encanta pensar, diagramar, pero que si mañana debe no estar, será otra cosa lo que haga. Como siempre pasó. Por lo pronto, a este programa le debo el haberme animado a dar pasos que no sabía o no creía que podía darlos solo. Eso tiene un valor incalculable”, asegura.

El animador se va animando. Y hoy, con su capacidad innata y mucha formación, busca entusiasmar a propios y extraños a pensar nuevos desafíos. Pero también estimula a los que se le cruzan por el camino.

“Por estos días ando valorando más las cosas que hago. Es que no nos damos cuenta, pero en serio la vida se va. Yo vengo corriendo desde hace veinte años. ¿Sabés qué? Hoy me digo: disfrutá más, valorate, reíte más. Y si algo no sale, bueno, no te amargues, hacé otra cosa”.

Quizás sea el poscovid lo que lo trató más que bien al hombre de las mañanas de Sudamericana (aislamiento en su casa), lo que le pegó lo suficiente como para valorar cada momento. Gustavo hoy está más entero y más consciente que nunca. Feliz de haber sido padre nuevamente hace unos treinta y pico de días. De eso está hecho el periodista con el que acabo de charlar.

Al que por un momento imagino sentado hoy delante de un Aides joven. Un Aides con ganas de entrar a laburar en los medios. Y pienso en qué diría Natalio si es a él a quien le preguntaran cómo quién le gustaría ser: me parece que, sin dudar, nombraría a Altamirano.
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