Politica
MENSAJE DEL ARZOBISPO
Mons. Larregain pidió "hacer un alto" y recuperar el valor del tiempo
El arzobispo de Corrientes, reflexionó sobre el ritmo acelerado de la vida, el impacto de la tecnología, el individualismo y el sentido profundo de la Navidad. En la previa de una fiesta tan importante para la comunidad, invitó a recuperar la mirada comunitaria, la fe y la gratitud por la vida cotidiana.



El arzobispo de Corrientes, monseñor José Adolfo Larregain, brindó una extensa reflexión sobre la realidad social, cultural y espiritual actual, marcada, según advirtió, por un ritmo de vida acelerado que dificulta la reflexión y el encuentro.

De este modo, el prelado invitó a “hacer un alto en la huella” y aprovechar el tiempo de fin de año y las fiestas navideñas para revisar el camino recorrido y proyectar el futuro.

“Vivimos muy acelerados. El ritmo de vida es vertiginoso y eso hace que muchas cosas las pasemos rápido y no las reflexionemos”, señaló Larragain. Además, remarcó la importancia de detenerse para hacer balances personales y comunitarios.



La Iglesia y la mirada hacia adelante

En ese marco, el arzobispo destacó la necesidad de evaluar el impacto de la tarea evangelizadora. Contó que este año la Arquidiócesis de Corrientes logró realizar por primera vez una memoria anual que permitió dimensionar el alcance de las acciones pastorales.

“Uno puede ver el gran impacto que tienen tantas acciones que a lo largo del año simplemente se van viviendo, pero no siempre se toma conciencia de lo que significan”, expresó.

Tecnología, redes y cultura

Larregain también se refirió al uso intensivo de la tecnología y las redes sociales, una realidad que, dijo, presenta oportunidades, pero también riesgos. Recordó que Argentina se encuentra entre los países con mayor cantidad de horas frente a pantallas.

“La tecnología es maravillosa para el bien, pero también puede serlo para el mal. Hay que tener cuidado de que no nos quite la capacidad de pensar, de investigar, de leer”, advirtió.



Sobre la inteligencia artificial, sostuvo que si bien es una herramienta valiosa, “hay que cuidar que no nos quite el afán por el conocimiento, ni la inteligencia humana”.


Individualismo, comunidad y vínculos

Durante la entrevista, el arzobispo alertó sobre el avance del individualismo y la pérdida de la dimensión comunitaria. “Cuidado cuando se pierde de vista que no nos salvamos solos, sino también en comunidad”, afirmó.

En ese sentido, valoró las enseñanzas del Papa Francisco sobre la fraternidad y la “casa común”, y destacó la sensibilidad de las nuevas generaciones respecto al cuidado del ambiente y la aceptación de la diversidad.

“El individualismo nos encierra, mientras que pensar en comunidad nos abre”, reflexionó.

El correntino y la fe

Larragain describió al correntino como una persona fraterna, afectuosa y profundamente creyente. “Corrientes es una tierra de gente muy mariana, muy creyente. El correntino tiene fe”, aseguró.

También destacó las peregrinaciones y la devoción a la Virgen de Itatí como expresiones culturales y espirituales profundamente arraigadas en la identidad provincial.

El mensaje de la Navidad

En la antesala de la Navidad, el arzobispo centró su mensaje en el significado esencial de la celebración cristiana. “Navidad es la presencia de Jesús entre nosotros. Dios se hace hombre en la realidad concreta que vivimos”, afirmó.

Y añadió: “Dios no nos saca la cruz, sino que nos acompaña cargándola con nosotros. Descubrir que no estamos solos es el corazón de la Navidad”.

Así, invitó a vivir esta fecha más allá del rito: “El desafío es que la Navidad no quede solo en una celebración, sino que se haga realidad en el día a día, en la solidaridad, en el compromiso y en el amor al otro”.
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